La sarna

Hace poco, cuando visitamos la clínica de la visión que hay en nuestro centro de salud, vimos a un hombre que tenía la mitad del rostro y todo un brazo cubierto en ronchas rojas, que solo de verlas causaban dolor y comezón; además se notaba  claramente que aquel hombre estaba muy incómodo tanto con su apariencia como por dolor físico.

Desde la primera vez que vi su rostro, detecté casi inmediatamente cuál era su condición; ésta era sarna.

El mundo es un lugar donde es muy fácil que las cosas no sean lo que parecen y muchas veces donde nos sentimos más a salvo es donde se encuentran los peligros más severos.

La sarna es una condición cutánea de carácter invasiva que causa inflamación, irritación y mucha comezón, sobre todo en la noche, convirtiéndose en una condición muy difícil con la cual lidiar.

La sarna se da cuando pequeños ácaros escarban túneles dentro de la piel, depositando además sus huevecillos en aquellos túneles, que parecen ser trazados irregularmente por un lapicero.

Es de crucial importancia el entender que esta condición invasiva es de carácter contagioso; de hecho se contagia con suma facilidad, siendo así la principal forma de obtención de la condición, por lo que es bueno alejarse de las personas mientras se padece de esta condición.

Esta enfermedad es muy común que se dé en los jardines de niños, de la misma manera que los piojos y las pulgas, por lo que hay que tener sumo cuidado al estar a cargo de aquellos lugares.

Aunque esta condición puede afectar todas las áreas del cuerpo humano, la partes más comunes son las manos, las axilas y el cuello; sin embargo, la cara puede también ser afectada, como en el caso del hombre que vimos.

A su vez, es muy posible que se produzcan erupciones de las ronchas y que salga una especie de líquido blanco sin razón alguna.

La sarna se puede obtener de otro ser humano, de algún animal o de nuestra cama misma, donde los ácaros viven felizmente en nuestros colchones y sábanas.

El tratamiento para esta condición consiste en la aplicación de pomadas de carácter tóxico, que pueden llegar a causar molestias fuertes al estar haciendo efecto.

Es posible también aplicarse remedios caseros, como es el caso del té de manzanilla y la sábila, que funcionarán como anestesia temporal, que hay que aplicar una vez cada hora como mínimo.

Sin embargo, es preciso y muy importante mencionar que bajo ninguna circunstancia debemos de remplazar el tratamiento médico por el casero, ya que nunca tendrán el mismo efecto que la medicina tradicional.

Esto es porque para remediar la condición no sólo se requiere aliviar el dolor, sino que se tiene que matar a los ácaros y a sus crías, quienes de otra manera se desarrollaran muy naturalmente.

Si es que usted siente algunos de los síntomas ya mencionados, acuda a su médico de inmediato o la situación se puede salir de control.