Tipos de heridas de acuerdo a su cicatrización

Cada vez que me pongo a reflexionar sobre lo maravillo que es nuestro cuerpo, me sigue sorprendiendo su complejidad.

También es interesante observar lo diferentes que somos uno de otros a pesar de que poseemos las mismas bases y eso es lo que nos hace extraordinarios.

Sin embargo, vemos todos los días cómo esas pequeñas diferencias son justamente la clave para vernos y sentirnos bien o llegar a lo opuesto, pero peor aún es cuando no nos percatamos de lo que sí tenemos hasta que lo vemos perdido.

Por ejemplo, para algunas personas el tener un cabello abundante, sano y brilloso les es natural, porque así es su cabello sin incluso cuidarlo, mientras que otros sufren por la pérdida de cabello, o por su falta de brillo.

Como este simple ejemplo podemos enumerar miles de casos.

Uno que en particular me llama la atención es la capacidad de cicatrización que tenemos algunas personas y que a otras se les dificulta por diversas causas.

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Por ejemplo en mi caso, cuando sufro una cortada pasa lo que tienen que pasar: sangra por unos segundos, la curo, espero a que cicatrice y continúo con mis labores como si nada pasara. Obviamente hablo de cortadas pequeñas o laceraciones sin mayor riesgo.

En el caso de mi mamá, una herida como ésta le representa un gran problema, porque la sangre no le para con rapidez y tiene una pésima cicatrización, llegando a cerrarle una herida en semanas.

Esto se complica mucho más en el caso de mi padre, quien tiene diabetes. Él debe tener un cuidado extremo para evitar una herida, principalmente en los pies, ya que su mayor temor al tener esta enfermedad es precisamente alguna presencia de úlcera diabética.

Como vez, ante un mismo problema se presentan tres panoramas muy diferentes en la misma familia. Con esto me puedo imaginar una enorme cantidad de variantes ante una herida y su curación.

Vemos, por ejemplo, que los cuadros de los casos de heridas que se observan en un hospital suelen ser más complejos, aunque el conocer nuestro nivel de cicatrización y las enfermedades que padecemos le dan buena idea al cuerpo médico.

En el mundo de las grandes heridas, se catalogan de acuerdo a tu tipo de cicatrización, las cuales pueden ocurrir por intención primaria, secundaria o terciaria.

La curación de heridas mediante la intención primaria, implica las heridas quirúrgicas, se refieren a la piel que se aproxima con el uso de grapas, suturas o pegamento quirúrgico.

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Este tipo de heridas se curan más rápido, tienen un menor riesgo de infección, tienen una mínima pérdida de tejido y sanan con cicatrices mínimas.

Las heridas que se dejan cicatrizar por intención secundaria, es decir, a través de la formación de tejido granular, la contractura de la herida y la migración de células epiteliales, tienden a ser más de etiología crónica y debido al retraso en la cicatrización, corren mayor riesgo de infección.

La intención terciaria o retrasada se refiere a heridas quirúrgicas que se dejan abiertas durante unos días para permitir que el edema y la infección se resuelvan y permitir que la herida se drene antes del cierre con suturas o grapas.

Como vemos, la capacidad de recuperación de nuestro cuerpo es sencillamente maravillosa. Además, junto con los adelantos de la ciencia y la tecnología, podemos ayudarlo mejor en su extraordinario proceso.

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Sebamed

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